Las contradicciones de la Pandemia de la Gripe Porcina “AH1N1”

June 10, 2009 - 9:26 pm No Comments

ninopig
Por: Esteban Galeano Gómez

Jeanelie Briceño Condado, periodista de renombre de La República de Venezuela, reportaba hace algunas semanas:

“…siendo las 5 de la tarde de un difícil día 25 de mayo, se logró presentar atención médica  inmediata al primer caso de la pandemia Gripe Porcina, en un centro asistencial del municipio de Los Salias. La situación de este chico es de completo aislamiento por orden de las autoridades, en este caso, orden de la Señora Lourdes Zambrano, Directora de Salud del Municipio de Los Salias…”, y hace aproximadamente un mes, la misma periodista expresaba: “…él contrajo el virus en Panamá, pero por tratamiento durante 5 días con droga especializada, el chico se encuentra curado. Las autoridades médicas confirman que tienen completamente controlada la situación del virus en el municipio. Con el tratamiento de 5 días, a las primeras 72 horas desaparece la sintomatología para todo tipo de paciente…”.

Pero entonces, ¿Qué droga es esa que cura? ¿Por qué a unos cura y a otros no? ¿Será el virus inmunorresistente en unos organismos y en otros no? Y ¿a qué se debería este fenómeno?  Son cuestionamientos que en definitiva logran crear paradoja sobre lo que se sabe comúnmente de la gripa, los virus y la respuesta inmune de los organismos ante ella.

Pero en sí ¿Qué es el virus AH1N1? La mencionada gripe es una mutación de un patógeno viral existente hace más de ocho décadas, el cual ha pasado de ser la gripe española, luego gripe aviar, bovina y ahora porcina. Este organismo –para efectos prácticos se hará referencia al virus como organismo— proviene de la familia de virus llamado científicamente Orthomyxoviridae, grupo que tiene la característica de ser uno de los organismos con la mayor tasa de mutación en el planeta, lo cual quiere decir que puede cambiar, mezclar, borrar o eliminar su material genético muy fácilmente, tanto a sí mismo como con otros organismos.
Todos los organismos de este grupo mencionado, se caracterizan por tener la cobertura de su material genético—llamada CÁPSIDE en el ámbito científico— configurada por las mismas proteínas, llamadas Hemaglutinina (H) y Neuraminidasa (N); de ahí el nombre H y N. La estructura de las proteínas mencionadas difiere de un virus a otro dado que el genoma viral no da pie para conservar su material (como es el caso de los humanos), sino para mutar segundo a segundo, lo que causa que no se halle una forma efectiva de contrarrestarlo.
Son precisamente la humaglutinina y neuraminidasa las que se establecen en las superficies de las células de la nariz, garganta y pulmones, causando, como la mayoría de las gripes, secreción nasal, tos, dolor de garganta, fiebre, alta (mayor a 38º C), malestar general, pérdida de apetito, dolor en las articulaciones, vómitos, diarrea y, en casos de mala evolución, desorientación y pérdida de la conciencia. La gripe porcina posee el agravante que al 45% de los pacientes con esta peste, causa la muerte.
Ahora bien, se decía que a comienzos de la época de lluvias en Suramérica (la cual comenzó hace aproximadamente 3 semanas), el incremento de casos sería altamente significativo, pero realmente no es así, con lo cual los incrementos no pasan del 10% como tasa de aumento, comparado con los aumentos en los cerdos, que en épocas de lluvia llega hasta el 70%.

Y aunque parecen muchos datos y estadísticas contradictorios, se observa un aumento en casos de gripa en países con bajas condiciones de salud en el Sur de América, como lo son Ecuador, Perú (a julio 9 de 2009 con 1.135 casos) y especialmente Bolivia (a julio 9 de 2009 con 534 casos) en contraposición a México (236 casos) y Estados Unidos en donde son insignificantes para los niveles demográficos de los mismos. Esta realidad lleva a cuestionarnos si realmente hay políticas mundiales en pos de frenar la pandemia, cuando países como Estados Unidos, Brasil y la Unión Europea podrían proveer de equipos, implementos y demás a  países que presentan dificultades de manejo y/o diagnóstico de dicha enfermedad.

Pero en todos los noticiaros locales e internacionales se escucha decir: “Por favor, para controlar el virus tápese la boca y la nariz, y si siente que contrajo el virus, trate de no tener contacto con nadie hasta que sea atendido por un especialista”

La cuestión es: ¿Será que el lavarnos las manos y taparnos la boca ha logrado el control de la pandemia como se observa actualmente? ¿O será que la disminución es debido a la baja virulencia de la enfermedad? O en este mismo sentido ¿La gripe porcina no será lo suficientemente pandémica dada la inmunorresistencia en la mayoría de los seres humanos debido a sus periódicas mutaciones respecto a la destrucción de sus cápsides Hemaglutinina y Neuraminidasa? ¿Será el sistema inmunológico humano altamente variable ante este tipo de patógenos como para no llamar la gripa AH1N1 una pandemia?

Mientras que algunos medios masivos de comunicación europeos debaten entre sí sobre las graves implicaciones de la gripe para la supervivencia humana y todos afirman  que la cura estará disponible en septiembre dado que algunos científicos aseveran  tener la fórmula para contrarrestar los cambios —entre virus— de las proteínas Hemaglutinina y Neuraminidasa, otros entre tanto, manifiestan un profundo cuestionamiento a la  veracidad de la información que están entregando los gobiernos a los ciudadanos.

Pero al final, es allí donde comienza el debate: ¿Qué pasará con esta “pandemia”? Ni los más expertos de la Universidad de California – los cuales vienen liderando los estudios sobre la pandemia AH1N1-, podrán responder con la última palabra este cuestionamiento, dadas las innumerables cortinas de humo que existen alrededor de la pandemia, tanto sociales como científicas.

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