La mujer casada que fue mi amante

July 10, 2011 - 11:43 am 1 Comment

Por Miguel Alavalcivar*

Ni virgen, ni puta en celo,
Ni verdad, ni te miento,
Ni cómo, cuándo, o por qué.
Ni condones, ni biblia de oficio,
Ni hambre de canibalismo,
Ni rayas de coca o hachís.

Ni rubia, ni morena, ni zurda,
Ni gata, cornisa, maúlla,
Ni persa, ni santa, ni sí.
Nombre hebreo, mano amiga de las braguetas,
La mejor compañera para el sexo y el dossier.
Lectora, no de revistas,
Bunbury, tacos, faldas, más de treinta visitas,
Parda como el atardecer de la epistemología,
Dulce y amarga como el café.
Su departamento era una esquina,
En Aprofe una oficina,
Conmigo era Simone de Beauvoir,
Janis Joplin para Cohen,
Yo, famoso aunque no me conocen,
Creyó en mí cuando nadie creyó.
Ni Sócrates ni apología,
Ni moteles ni tranvía,
Ni matrimonio entre los dos.
Ni Kierkegaard ni Regine Olsen,
Cabaré parisino, table, tarot, marido con cuernos,
Siempre le debí una canción.
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* Miguel Alavalcivar es escritor ecuatoriano (Portoviejo, 1988). Estudiante de Filosofía de la homónima Facultad de la Universidad de Guayaquil. Publica su primera novela y poemario, ambos de producción clandestina: Universos Paralelos en 2004 y, Amada inmortal en 2005. Cuentista en asunción, de estilo simple y dialecto cotidiano, puede confundirse fácilmente entre los poetas decapitados de los años veinte. Inconfundible su puño, recargada su letra, su accionar sobre la hoja entrega al lector la capacidad de descubrirse a si mismo dentro de cada palabra. Publicaciones recientes: El mundo, contado al revés (2009) Prozac: un libro a cuatro manos (2010).

One Response to “La mujer casada que fue mi amante”

  1. Nahat Says:

    No creí que lo fueras a publicar….. Me gustó mucho… Como siempre sabes transmitir lo correcto, de una manera muy particular…. al puro estilo de Alavalcivar

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