Se nos Fue Lévi-Strauss

November 17, 2009 - 8:58 pm No Comments

claudelevistrauss
Por: Juan Andrés Alzate Pelaéz.

Cien años ¡Qué feliz y envidiable edad! Después de un siglo de vida, nos deja Claude Lévi-Strauss, filósofo y etnólogo francés nacido en Bruselas. Quizá no haya sido alguien muy conocido en el ámbito público, pero entre los que nos dedicamos a las ciencias humanas sí que fue grande entre los grandes. Lo que son la antropología y parte de las ciencias sociales en nuestros días, su método y su orientación, se han visto enormemente influenciadas por este pensador.

Aunque difiero de muchas de las ideas de los filósofos posmodernos o contemporáneos, hablaré brevemente sobre la más poderosa del pensamiento de Lévi-Strauss, sin que por ello esté proclamando adhesión al estructuralismo. Me propongo hablar de este pensador, porque, con todo, fue un hombre excepcional, como diríamos vulgarmente, una especie en vía de extinción, y es que pocos de nuestros congéneres, y quizá más aún en nuestors días, se toman la molestia de pensar.

Al señor Lévi-Strauss se le ocurrió algo tan alocado como genial: juntar una teoría lingüística con el método investigativo de la antropología cultural. No se crea que confundió los hechos con un texto, como a veces sucede con el discurso posmoderno, no. Sino que halló una “estructura” subyacente a las cuestiones más empirizables, más evidentes, que permitía elaborar una teoría más universal, ¡más filosófica!, de la naturaleza de las relaciones sociales.

En efecto, dice en su libro “Las Estructuras Elementales de Parentesco” que “en el estudio de las relaciones de parentesco […] el sociólogo se halla en una situación formalmente semejante a la del lingüista fonólogo: al igual que los fonemas, los términos de parentesco son elementos con significado; adquieren tal significado sólo a condición de integrarse en sistemas; los sistemas, como los sistemas fonológicos, son elaborados por el intelecto durante la fase del pensamiento inconsciente; finalmente, la aparición en regiones del mundo lejanas entre sí y en sociedades profundamente distintas de formas de parentesco, regulaciones matrimoniales, actitudes igualmente prescritas entre determinados tipos de parientes, etc, induce a creer que en ambos casos los fenómenos observables son resultado de la actividad de leyes generales pero ocultas”.

Aquí la lingüística actúa como modelo en un doble sentido: por una parte, ofrece un modelo de tratamiento metodológico riguroso de hechos sociales y culturales y, por otra parte, permite tratar dichos fenómenos como sistemas de comunicación.

Si bien el concepto de estructura es ambiguo, remite a la idea de un todo articulado por partes. La cuestión no es centrarse en cómo son las partes, o de qué están hechas –como sería la preocupación empírica, que es ciertamente válida pero insuficiente– sino que lo importante es saber cómo se relacionan unas con otras, y eso no es tan evidente. Cualquiera sabe cómo es un reloj, y sabe que sus partes son las manecillas, los engranajes, los resortes, &c. Saber que tal engranaje es de níquel y que el secundero es más lánguido que el horario no nos dice más que lo que se ve. Pero decir que la proporción de dientes en tal engranaje permite tal o cual avance de las manecillas, o activa o desactiva la campana que da la hora, ya es una descripción más general, aplicable a cualquier reloj.

Es un mal ejemplo, si somos rigurosos, pero nos da la idea que tomó Lévi-Strauss del marxismo y del psicoanálisis: las estructuras no sólo determinan lo que podemos ver de manera más inmediata, sino que ellas no se ven, no son evidentes por si solas, están ocultas. A simple vista puedo ver el engranaje, pero sin una observación detallada de sus relaciones con el conjunto del mecanismo no puedo saber para qué sirve.

Cuando se tiene esta clase de ideas, se llega a nuevos descubrimientos. No es cuestión de atacar anárquicamente el método, sino de experimentar, cuando se tienen razones para hacerlo –como las tuvo Lévi-Strauss– con el traslado de un modelo a un ambiente distinto al original. En efecto, como veremos en la entrevista en el vídeo más abajo, Lévi-Strauss también recurrió a la música para analizar la fase en que ls culturas comienzan a perder el pensamiento mítico.

Gracias a esa intuición y búsqueda de modelos más generales, Lévi-Strauss se adelantó, por ejemplo, a la biología evolutiva al hallar evidencias de conexión entre los antecedentes biológicos de la selección natural y la prohibición cultural del incesto.

Así pues, no está mal tomar el modelo lingüístico de manera analógica, subrayo lo de analógica, para aplicarlo a las ciencias sociales; el problema es cuando se cree que los fenómenos son equiparables a textos. Creo yo que, en buena medida, tan errada postura se debe al prejuicio sobre la “maldad” de las ciencias empíricas. Más aún, creer sin más que el fenómeno no es verdadero y que la verdadera realidad subyace al “aparente” mundo (marxismo y psicoanálisis) es de suyo enfermizo.

Lo que dice Lévi-Strauss no es que su método sí lleve a la verdad, de ningún modo. Él mismo afirma que cualquier método empirista es legítimo, sólo que es muy parcial para efectos de la antropología. Es como el que va a recojer una gota de agua al río –dice–, el que ve sólo la gota ya tiene un conocimiento válido sobre lo que tiene; pero el que la ve al microscopio y observa los animáculos, tiene otra sin dejar de ser el mismo objeto. El estructuralismo ofece, según el parecer del filósofo francés, un modelo más general.

Me atrevo a decir que, en este orden de ideas, el estructuralismo también es metafísica. Lo es en la medida en que abstrae la persona (disuelve el sujeto como decía Lévi-Strauss) para centrarse en las estructuras que subyacen a sus relaciones. ¿Qué es la metafísica sino teoría pura, ciencia de los principios principalísimos, universales? Los estructuralistas, para el efecto, estudian los mecanismos que ocurren dentro del pensamiento pero que van más allá del pequeño sector que el sujeto cree aprehender.

Decía un colega mío en su blog: “Descanse en paz uno de los más grandes antropólogos del Siglo XX.  Para variar, en los telediarios no se habló de ello pues Cristiano Ronaldo sigue lesionado”.

El próximo viernes 28 de noviembre Lévi-Strauss habría cumplido ciento un años, de haber vivido un mes más. Puede que no hayan hablado de esto en los noticiarios, pero con toda seguridad en cien, o ciento un años, al que recordarán las generaciones será a Levi-Strauss y no a Ronaldo.

Entrevista con Claude Lévi-Strauss (1972) en seis partes:
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