La venganza de la tía Evarista

October 19, 2011 - 9:12 am No Comments

Por Felisa Moreno Ortega*

La tía Evarista siempre me dio miedo. Su cuerpo flaco, las ojeras negras, la nariz de bruja y sus dientes cariados. Odiaba tener que besarla cada vez que venía a casa de visita, por eso me escondía debajo de la cama cuando oía su voz de serrucho oxidada. Siempre que la veía imaginaba que su dedos largos de uñas amarillas se parecían demasiado a las de cierto asesino que salía en las pelis de terror.

Cuando murió, mi madre me obligó a asistir al velatorio. Ya tienes trece años, no te hará mal ver un cadáver, dijo y se quedó tan fresca. Si la tía Evarista era fea viva, muerta parecía una auténtica pesadilla. No puede permanecer más de cinco segundos delante de ella, y mucho menos rezar el padrenuestro que me había exigido mi madre.

Esa noche me acosté con el estómago encogido y tardé mucho en dormirme, me sentía culpable por no haber orado por la salvación del alma de mi tía, a fin de cuentas, era de mi familia.

Me encontraba en ese instante en el que no estás dormido ni despierto, ni vivo ni muerto, cuando oí una voz de serrucho oxidado que pronunciaba mi nombre. Como siempre, por instinto, me metí debajo de la cama. Algo había cambiado allí debajo, un olor acre me irritó la garganta, y me hizo toser. Cerré los ojos y me hice un ovillo. Noté como unas uñas afiladas recorrían mi espalda destrozando el pijama pero sin herirme.
 
El miedo se comió mi lengua, no podía gritar para pedir ayuda. La voz repetía una y otra vez en un horrible soniquete: Me faltó una oración para subir al cielo, ahora tendré que vagar eternamente por el purgatorio, tú me acompañarás cada noche.

Cuando desperté estaba tumbado sobre la cama, un sol brillante entraba por la ventana, sólo ha sido un sueño, me dije aliviado, pero me sentía cansado y me dolían los pies. Los miré, estaban magullados, como si hubiera recorrido descalzo un valle de piedras. El miedo se agarró definitivamente a mi pecho cuando toqué mi espalda y comprobé que el pijama estaba roto.

Esa fue la primera noche de las muchas que vinieron después, nunca más pude dormir en paz. ¿Lo entiendes ahora, sobrino?

El niño miró a su tío asombrado, no podía creer lo que le había contado, pero, entonces, ¿por qué tenía siempre aquellas ojeras moradas, casi negras?

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* Felisa Moreno Ortega nació en Noguerones – Alcaudete (Jaén)- ESPAÑA en 1.969. Licenciada en Ciencias Económicas y Empresariales. Su primera novela “La asesina de ojos bondadosos” fue publicada en el año 2009 por la Diputación de Jaén, al obtener el primer premio del Certamen de Escritores Noveles.  Ha recibido numerosos premios y menciones en diversos certámenes literarios nacionales e internacionales. Tiene más de una treintena de publicaciones en antologías de relatos editadas en España y México.  En septiembre de 2010 vio la luz su libro de relatos “Trece cuentos inquietantes”, con la Editorial Hipálage. Se puede ver la presentación de este libro, organizada por el Centro Andaluz de las letras, en el siguiente enlace:

http://www.saladevideoonline.com/centroandaluzdelasletras?video=471

Ha quedado finalista con “El club de las palabras prohibidas” en el certamen de novela juvenil de los Premios Literarios Jaén 2009, convocados por Caja Granada. Esta novela será publicada en  2011 por la Editorial Edimáter. Está incluida como escritora en el Circuito Literario Andaluz, de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía. Gestiona un blog literario, El sueño de las palabras, donde se puede leer parte de su obra, reseñas sobre libros, recursos para escritores, reflexiones personales, etc. Se encuentra en esta dirección: http://felisamorenoortega.blogspot.com/ 

 

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