Victimas presuntas culpables

November 29, 2011 - 7:11 pm No Comments

Por Marco Lara Klarh*

Si es veraz el listado de víctimas en México dado a conocer por el procurador Tomás Coronado Olmos, de Jalisco, los asesinos de las 26 personas cuyos cuerpos fueron abandonados la mañana del jueves en una glorieta de Guadalajara pudieron hacer sus siniestros preparativos entre el lunes y el miércoles con toda libertad.

Es decir, raptar a todas esas personas, algunas veces a la vista de testigos; llevarlas por la ciudad; encerrarlas, torturarlas y matarlas; mutilar y marcar sus cuerpos, para finalmente transportarlos y depositarlos en plena calle, sin que nadie lo hiciera notar, salvo algunos familiares desesperanzados que acudieron al ministerio público.

En el discurso mediático nada de eso fue considerado. A grandes rasgos, cuatro fueron las constantes en el tratamiento noticioso de este hecho:

a) Centrar la atención en los pormenores periciales, reproduciendo el lenguaje forense como estúpida e impersonal tara, tal cual si se hablara de objetos, por ejemplo, cuando se dice que «murieron de asfixia por estrangulación indirecta y de éstos… [uno] presentaba heridas por agente corto contundente en cara y cráneo», o que «Los nueve occisos encontrados en el vehículo Nissan Estacas con caja seca, perecieron por contusión de tercer grado en cráneo, mientras los fallecidos encontrados en el Dodge tipo Van, se determinó que los siete murieron de asfixia por estrangulación indirecta y uno de ellos presentaba también contusión difusa de cráneo».

La autoridad jalisciense emitió esta información sabiendo que los periodistas buscamos certezas, sean o no verosímiles, y que solemos comportarnos como si estuviéramos dirigiéndonos a un público especializado en «necropsias de ley», y no cumpliendo la función de informar a unas personas sobre atrocidades cometidas por ciertas personas contra otras personas, en un contexto generalizado de incompetencia gubernamental.

b) Una vez más, recrear el cuento de que «Mochilanga le pegó a Bernabé», esa supuesta confrontación narrada con tan sospechosa certeza -basada en información filtrada por la Procuraduría General de la República y la Secretaría de la Defensa Nacional- de supuestos cárteles, como si hubiera manera de verificarlo; como si estuviera verificado con las herramientas del periodismo de investigación, o como si fuera tan claro, preciso y homogéneo el funcionamiento de las organizaciones delincuenciales.

Un ejemplo de esto es El Universal, que cierra súbitamente la noticia con esta perezosa fórmula criminalizante y que pretende mostrar una eficacia gubernamental indemostrable: «Reportes de inteligencia de la Secretaria de la Defensa Nacional (Sedena), de la Procuraduría General de la República (PGR) y autoridades estatales, advierten que esta alianza entre los Zetas y el cártel del Milenio es para tomar el control del tráfico de drogas en el estado de Jalisco contra el cártel de Jalisco Nueva Generación».

c) La reproducción directa e íntegra -incluido en el semanario Proceso- del mensaje aparentemente dejado junto a los 26 cuerpos en Guadalajara, en un deprimente efectismo mediático que no hace más que poner la agenda editorial, el espacio noticioso y la capacidad de incidencia social de un medio en manos del crimen organizado.

d) Lo más grave, la criminalización de las víctimas, sobre la que tanto se enfatiza. Es patético como los medios -entre ellos La Jornada, que lo destacó- recogieron sin más declaraciones como la siguiente, atribuida a Juan Marcos Gutiérrez, subsecretario de Gobernación: «… los eventos antes referidos… no tienen vinculación con el tema electoral o con un amedrentamiento político, pero sí (se ubican) en la dinámica de peleas entre criminales…», en tanto que «la Procuraduría General de la República (PGR) inició una averiguación previa sobre la probable participación de la delincuencia organizada en el caso de los 26 cadáveres localizados en las inmediaciones de la glorieta de los Arcos del Milenio…».

Persistente, como suele ser, en la criminalización de las víctimas, La Jornada añade que «El Partido de la Revolución Democrática (PRD) manifestó que mientras Felipe Calderón mantenga su estrategia de combate al crimen organizado seguiremos viendo víctimas regadas de todos los bandos, enlutando a familias mexicanas y sin que el gobierno federal pueda declararse ganador».

Pero si esto fuera una competencia, El Occidental arrasaría con los premios, sin duda: después de advertir que habría unas «víctimas inocentes» entre las halladas en Guadalajara y enlistar supuestos «antecedentes penales» de otras, sostiene que «el séptimo cadáver en este vehículo registró antecedentes por delitos contra la salud» –¡pues que se lo lleven derecho al penal de Puente Grande, caray!

Ahora que van poniéndose en boga alegatos en favor de juicios históricos y penales contra el presidente Felipe Calderón y otros actores institucionales y/o criminales, tiene sentido preguntarnos una vez más qué responsabilidad compartimos los periodistas y los medios en tanto legitimadores y voceros de esa retórica guerrerista que desde el gobierno discrimina hasta a las víctimas.

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* Marco Lara Klahr es periodista en temas de violencia y derechos ciudadanos desde hace 29 años, egresado de la UNAM, se desempeña como reportero de investigación de Efekto TV, director de minimedia otromexico/contenidos para medios, coordinador del Proyecto de Violencia y Medios en Insyde, y consultor de Justice Initiative. Su libro más reciente, en coautoría con Francesc Barata, es Nota(n) roja. La vibrante historia de un género y una nueva manera de informar (Debate, 2009). Recibió el Premio Nacional de Periodismo en 2009 y 2000. Publica con mucho éxito su columna “meDios” en www.insyde.org.mx del Instituto para la Seguridad y Democracia

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