Traficando con el miedo del siglo XXI

December 17, 2011 - 11:17 am No Comments

Por Jose Guillermo Fouce*

El miedo no es solo una de las emociones básicas que nos paraliza o nos llama a la acción, a la huida o a la lucha, no es solo una de los mas importantes movilizadores, es también una construcción socio cultural intencionada en la que cada uno de nosotros aprendemos a que hay que tener miedo, aprendemos como explicarnos el miedo y como responder al mismo.

Nuestros temores, nuestras pesadillas, tienen siempre una carga histórica y contextual y han sido siempre un arma política de primer orden.

El miedo y sus usos políticos hoy tiene, en nuestra opinión, un amplio interés por su relevancia y centralidad, para entender muchas de las cosas que pasan en este mundo que habitamos. El miedo tiene poder para cambiar el mundo, como también lo tiene la esperanza. El miedo es un instrumento sumamente poderoso que el neoliberalismo (que es sin duda mucho más que una teoría económica), lleva alentando y manejando desde hace mucho tiempo, como uno de los marcos de interpretación clave para entender la misma (Lakoff).

Nos quieren asustados, divididos, fijándonos en lo que nos divide y no en lo que nos une, aislados, y así, mas manipulables, asustados y así dispuestos a renunciar, en pro de la ansiada seguridad, a elementos clave de nuestra libertad, de justicia, de igualdad. Si nos sentimos amenazados, compraremos seguridad.  Ya no tratan de ilusionarnos con grandes utopías o mundos perfectos, solo se postulan para garantizar nuestra seguridad.

Como relata Naomi Kleim en la “Doctrina del shock” citando a Milton Freadman, para los pensadores neoliberales toda crisis (real o percibida) es una oportunidad para aplicar sus políticas de ajuste, porque paralizados por nuestras pesadillas aceptaremos cosas inaceptables en otras circunstancias y nos haremos mas individualistas, estaremos más solos y por tanto seremos más vulnerables. Un miedo, que a diferencia de los de antaño, es un miedo liquido (en expresión de Bauman), poco tangible, poco mensurable y por tanto, difícil de combatir.

Un miedo actual amplificado por los medios de comunicación que difunden  las narrativas del miedo: la mayor de ellas, la del terrorismo internacional, pero también la del miedo al inmigrante o al diferente, la de la violencia. Un miedo que nos sitúa en una sociedad del riesgo (Beck), de la violencia, en el que todos asustados, tenemos que combatirnos, salvarnos como podamos,  sin fiarnos los unos de  los otros, defendiéndonos de amenazas intangibles pero constantes.

El mundo está en guerra permanente, las amenazas se relevan entre sí, son difusas, no se someten al discurso de la lógica.

Un miedo y un uso político del miedo que conviene conocer para combatir, para hacernos más libres, para hacernos más seguros, un miedo que los indignados, no lo olvidemos, situaron en uno de sus ejes de protesta y propuesta: “sin casa, sin futuro, sin miedo”. Porque si nos liberamos del miedo, nos ponemos en marcha para unirnos a otros, para sentir empatía, para construir comunidades, para fomentar el dialogo y la comprensión.

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*José Guillermo Fouce es Doctor en psicología, profesor en la Universidad Carlos III de Madrid. Especialista en psicología social de la Universidad Complutense de Madrid. Fue coordinador del Área de Drogodependencias del Ayuntamiento de Torrejón de Ardoz, Madrid.

 

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