Bella, ciao

December 18, 2011 - 1:25 pm No Comments


Por Miguel Alavalcívar*

Bella ciao, no me digas a dónde
La porcelana se rompe, y hacer la valija otra vez,
Tomó su pasaporte, su amante y su derroche,
Mascando su chicle y fumando un rubio después.
El amor es una puerta de restaurant
Directo al callejón sin salida,
Mariposas con mochilas de nada
Durmiendo en el techo de una limusina,
Bella ciao, Bella ciao, ciao ahora, ciao sin piel,
Bella ciao, día después.
Bella ciao, Bella ciao, ciao Bella, ciao ma belle,
Ciao mi ángel, que duermas bien.
Fuimos ventana al décimo piso,
Estornudos de Lennon y Nietzsche,
Escaleras con sexo en los pasillos,
Bolígrafos sin pedigrí.
Pan para mayo, sin saber de qué año,
Ignorando cómo desabrochar el sostén,
Besos dulces, grises y extraños,
De altares y sí acepto, sin saber bien por qué.
Hacer el amor es la conjunción
Cuando el odio, por dos, duerme mirando hacia arriba.
Bodas de sal, cama y somier,
Menos sin más, cabernet por agua bendita.
Bella ciao, Bella ciao, ciao Bella, ciao burgués,
Bella ciao, antes de ayer.
Bella ciao, Bella ciao, ciao Bella, ciao ma belle,
Bella ciao, nos volvemos a ver.

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* Miguel Alavalcívar, ha realizado trabajos dentro de la poesía y la narrativa, los mismos que se recogen en sus publicaciones: “Universo paralelo”, “Amada Inmortal”, “El mundo, contado al revés” y su reciente “Prozac: un libro a cuatro manos.” Colabora con Revista Cronopio de Colombia, plasmando su arte por la senda del pensamiento crítico a la sociedad catatónica.

En su última obra, Alavalcívar, descarta la tentación de dramatizar el dolor, omitiendo fingir un viril estoicismo, siendo más bien el solitario y lúdico espectador del mundo multiforme. Cerca de sus manos siempre hay una canción de Sabina, un cigarrillo, y una mujer. Cimarrón y vernáculo, nos presenta su último trabajo. No posee un estilo académico ceremonioso, por el contrario, es sencillo y corto pero no cortado, perspicuo en ocasiones, su lectura es de la más anfetamínica adicción, con personajes que van desde lo abyecto y miserables, no por las circunstancias casuales y arbitrarias del autor, sino las causales de una sociedad comprimida, copada y deshumanizada. La norma “sin-táctica” es planteada en está afilada historia, trenzada desde las periferias con los hilos del exceso hedónico. Los personajes se desplazan por lugares, historias, autores y canciones en un movimiento cinematográfico dentro de las pupilas alfabéticas de sus lectores, experimentando un constante in crescendo. Haciendo catarsis artística, su autor descarga, toda su crítica a las estructuras y sistemas pre concebidos y aceptados, destrozando los cimientos conservadores del statu quo de la literatura.

ALEJANDRA PESÁNTEZ
ESCRITORA QUITEÑA
BUENOS AIRES – ARGENTINA.

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