Ripios de sonetos

February 5, 2012 - 6:13 pm No Comments

Ripios de sonetos

Por Miguel Alavalcivar*

Que se esconden los labios
Que se mueren de celos
Que regresan los sabios
Que se muerden los dedos.

Que se fuman los carnavales
Que se mojan las almohadas
Que se enferman los cañaverales
Que segrega la cama.

Que me roban los cigarrillos
Que me sobran los miedos
Que se escriben ellos mismos
Que transcriben mis sonetos.

Que se agrupan las aceras
Que extraditan la tercera orilla
Que se cabrean las certezas
Que se calcan las colillas.

Que duermo solo
Que me copio de día
Que soy yo de noche
Que de madrugada soy yo todavía.

Que dios tiene más novias
Que eyacula precoz
Que la poesía es una intrusa
Que se mete en tu cuarto y te hace el amor.

Que se envician los rutinarios
Que bostezan las semanas
Que se leen en los semanarios
Que se broncean las nalgas.

Que mienten los vendedores
Que se inventan la crisis
Que el pibe se come la sopa con tenedores
Que imagina el hambre como un arcoíris.

Que las musas me dejaron
Que me quisieron cambiar
Que el corazón se enferma a ratos
Que el sexo no todo puede arreglar.

Que las putas me cobran caro
Que la chequera duerme en el cajón
Que las esquinas besan tus pasos
Que los besos que te debo se hicieron cartón.

Que se inventa Bolaño
Que cierra el pico la ortografía
Que se fue Sábato
Que enviuda la poesía.

Qué sé yo.

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* Miguel Alavalcívar, ha realizado trabajos dentro de la poesía y la narrativa, los mismos que se recogen en sus publicaciones: «Universo paralelo», «Amada Inmortal», «El mundo, contado al revés» y su reciente «Prozac: un libro a cuatro manos». Colabora con Revista Cronopio de Colombia, plasmando su arte por la senda del pensamiento crítico a la sociedad catatónica.   En su última obra, Alavalcívar, descarta la tentación de dramatizar el dolor, omitiendo fingir un viril estoicismo, siendo más bien el solitario y lúdico espectador del mundo multiforme. Cerca de sus manos siempre hay una canción de Sabina, un cigarrillo, y una mujer. Cimarrón y vernáculo, nos presenta su último trabajo. No posee un estilo académico ceremonioso, por el contrario, es sencillo y corto pero no cortado, perspicuo en ocasiones, su lectura es de la más anfetamínica adicción, con personajes que van desde lo abyecto y miserables, no por las circunstancias casuales y arbitrarias del autor, sino las causales de una sociedad comprimida, copada y deshumanizada. La norma «sin-táctica» es planteada en está afilada historia, trenzada desde las periferias con los hilos del exceso hedónico. Los personajes se desplazan por lugares, historias, autores y canciones en un movimiento cinematográfico dentro de las pupilas alfabéticas de sus lectores, experimentando un constante in crescendo. Haciendo catarsis artística, su autor descarga, toda su crítica a las estructuras y sistemas pre concebidos y aceptados, destrozando los cimientos conservadores del statu quo de la literatura.   ALEJANDRA PESÁNTEZ ESCRITORA QUITEÑA BUENOS AIRES – ARGENTINA

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