Los Niños Invisibles de Lisandro Duque

March 12, 2012 - 5:00 am 1 Comment


Por Cindy Nataly Erazo O.*

Con la promesa de un evento fantástico, y con la casual idea de una película de ficción, el espectador se acerca a la obra de Lisandro Duque para encontrarse con la realidad misma camuflada en los juegos de la imaginación. Sin los artificios ni las convenciones propias del género, Los niños invisibles se recrea en una historia de tres colegiales que aprovechan sus vacaciones para alcanzar el milenario sueño de ser invisibles.

El motor que motiva la arriesgada empresa, y que los obliga además a incursionar en la brujería, es el deseo de Rafaelito por espiar, husmear y oler a su vecina Marta Cecilia. Un deseo inocente y cándido, lejos de cualquier asomo de perversión, pero con la ferviente obsesión de lo desconocido.

Para lograr ser incorpóreos y camuflarse en los recovecos de las casas, pegarle los más grandes sin que se den cuenta, copiar en los exámenes de escuela, y por supuesto, ver mujeres desnudas, los niños deben seguir todas las indicaciones de un manual de magia negra que vende un culebrero. Personaje criollo y pintoresco como los demás que tejen la historia, con o sin protagonismo, pero con la gracia natural de una actuación libre, y ceñida a las maneras de un pueblo humilde y bucólico. Y este escenario, coherente con el relato, soporta la trama de manera verosímil y con la presteza propia de las películas de Lisandro Duque.

Hay también en el paisaje, un sutil aire de Fellini. Y esta semejanza aparece desde el cuadro mismo que enmarca la pieza: un pueblo con puerto, una comunidad cercana, un grupo de niños, y hasta la figura de la mujer lasciva que se exhibe con encanto, así, como la Volpina de Amarcord. Una compilación de minucias que evocan al maestro italiano, pero que reconocen también al gran director nacional como un compositor de la imagen y la narrativa.

Los personajes, que se funden en la atmósfera con absoluta ligereza, están configurados con precisión, lejos de la hipérbole de los estereotipos, y adaptados al desarrollo de la trama sin esfuerzos de guión. Las madres devotas y de oficios caseros, el padre acusador, y un barbero comunista, van revoloteando por la película para acomodarse, sin intervenir, en el proyecto de Rafaelito y sus amigos.

De Los niños invisibles, basta decir que es una reconciliación con la cinematografía del país, que no se inmiscuye en la violencia y que abandona los ejes temáticos que han direccionado tantas películas colombianas. Es una propuesta original, entretenida, divertida, y con los ingredientes necesarios para lograr una armonía casi perfecta entre la cámara y el espectador.

Los niños invisibles. Pulse para ver el vídeo.

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* Cindy Nataly Erazo es estudiante de noveno semestre de Comunicación Social-Periodismo de la Universidad Pontificia Bolivariana. Fue directora del Cine Club Lumiere de su Universidad, y apasionada por el cine viajó a Argentina en el 2009 para estudiar Dirección de arte y fotografía. En Buenos Aires colaboró en el Festival Internacional de Cine de Derechos Humanos, y actualmente promueve en Medellín espacios para el encuentro y la apreciación cinematográfica. Fue directora del periódico independiente Grotexco, y sus fotografías y obras se han expuesto en diferentes escenarios. Con el seudónimo de Fichina pinta y va dejando trazos de colores en las calles de la ciudad.

One Response to “Los Niños Invisibles de Lisandro Duque”

  1. Lorena Amariles Says:

    Buen día,

    Espero que tal vez por este medio pueda encontrar información de dónde puedo encontrar el guión completo de la película, ya que revisando un artículo en internet aparece que en la feria del libro del año pasado se publicó un libro con varios guiones, entre ellos, el de los niños invisibles; pero hasta el momento no lo he encontrado. Espero me pueda colaborar con algún tipo de información. Gracias.
    Lorena Amariles

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