De vuelta al agujero (A cuatro manos con Abel Ochoa)

March 18, 2012 - 12:01 pm No Comments


Por Miguel Alavalcivar*

Las lunas se sumergen en los charcos
Con su emboscada a fútiles mortales,
Entre sus mantos yacen los puñales
Que surcan el naufragio de los barcos.

Con cortinas que atrapan a los gatos
Como tangas para mesalinas semanales
Los besos perdidos en la calle
Que hacen fila debajo de los autos.

Pliegan sus redes a un amanecer
Gastado, circunloquios de alquiler
Se escabullen de vuelta al agujero.

Como si bastara por las noches con querer
Pegando cromos en el Kafka de los sueños
Diría, una de tantas, que te quiero
Mojando la espalda cuando se me riega el café.

Como tender mis puentes a tu piel
Sin cruzar el umbral de tu ventana,
Traficando limosnas en la aduana
Que refuerzan mi torre de Babel.

Tengo por mascota un ratón en la cocina
Una estufa con frío, una mesa camilla
Las llaves del balcón de Julieta me sirven de navaja en los bares
Como queriendo que pase el insomnio sin pastillas.

Me desplomo en los ecos de tus besos
(Metidos en mis sueños; en mis huesos)
Hilando versos huecos de trovero.

Con mi vino blanco que seca el despecho
Mojando la tiza que trazaba la cama
La crisis existencial de la flor plástica en el ropero
La boca sin sello postal escribiéndote un besograma.

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* Miguel Alavalcívar ha realizado trabajos dentro de la poesía y la narrativa, los mismos que se recogen en sus publicaciones: «Universo paralelo», «Amada Inmortal», «El mundo, contado al revés» y su reciente «Prozac: un libro a cuatro manos». Colabora con Revista Cronopio de Colombia, plasmando su arte por la senda del pensamiento crítico a la sociedad catatónica.   En su última obra, Alavalcívar, descarta la tentación de dramatizar el dolor, omitiendo fingir un viril estoicismo, siendo más bien el solitario y lúdico espectador del mundo multiforme. Cerca de sus manos siempre hay una canción de Sabina, un cigarrillo, y una mujer. Cimarrón y vernáculo, nos presenta su último trabajo. No posee un estilo académico ceremonioso, por el contrario, es sencillo y corto pero no cortado, perspicuo en ocasiones, su lectura es de la más anfetamínica adicción, con personajes que van desde lo abyecto y miserables, no por las circunstancias casuales y arbitrarias del autor, sino las causales de una sociedad comprimida, copada y deshumanizada. La norma «sin-táctica» es planteada en está afilada historia, trenzada desde las periferias con los hilos del exceso hedónico. Los personajes se desplazan por lugares, historias, autores y canciones en un movimiento cinematográfico dentro de las pupilas alfabéticas de sus lectores, experimentando un constante in crescendo. Haciendo catarsis artística, su autor descarga, toda su crítica a las estructuras y sistemas pre concebidos y aceptados, destrozando los cimientos conservadores del statu quo de la literatura.   ALEJANDRA PESÁNTEZ ESCRITORA QUITEÑA BUENOS AIRES – ARGENTINA

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