Posturitas

April 8, 2012 - 1:58 pm No Comments

Por Miguel Alavalcivar*

Cuando en ataque de celos
Se fermenta la cama,
Cuando llueve por dentro
Y debajo de los paraguas.

Cuando espeto con humo
A tu risa insolente
Como éste presente
Trasnochado en futuro.

Vuelve por dentro a anclar
Abre las cortinas, enchufa el lunar
Membrecía de SoHo, posturitas mensuales
No alborotan, no mojan, no se dejan besar.

Cuando prima la agenda
Y el amor a escondidas
Como la alcantarilla
Por palacio de ganas.

Las brasas de las colillas
Son luciérnagas que atan
Amores que matan
Como sicarios, a escondidas.

La cama huele a semen y no estás tú,
Las lunas de septiembre se pusieron la corbata,
Los asuntos pendientes apagan la luz
Cuando un sol da vueltas por las pestañas.

Matador, el mundo por montera.
Perfume de amapola en la semana
Cuando sudan las polillas en la cajuela
De las cortinas que no se inventaron para el alma.

Yo también pongo floreros en otras bocas
Cuando manda el desvelo
Y el amor cobra por quitarse solamente la ropa.

No soy admirador del sexo vulgar,
Por eso no leo poesía.

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* Miguel Alavalcívar ha realizado trabajos dentro de la poesía y la narrativa, los mismos que se recogen en sus publicaciones: «Universo paralelo», «Amada Inmortal», «El mundo, contado al revés» y su reciente «Prozac: un libro a cuatro manos». Colabora con Revista Cronopio de Colombia, plasmando su arte por la senda del pensamiento crítico a la sociedad catatónica.   En su última obra, Alavalcívar, descarta la tentación de dramatizar el dolor, omitiendo fingir un viril estoicismo, siendo más bien el solitario y lúdico espectador del mundo multiforme. Cerca de sus manos siempre hay una canción de Sabina, un cigarrillo, y una mujer. Cimarrón y vernáculo, nos presenta su último trabajo. No posee un estilo académico ceremonioso, por el contrario, es sencillo y corto pero no cortado, perspicuo en ocasiones, su lectura es de la más anfetamínica adicción, con personajes que van desde lo abyecto y miserables, no por las circunstancias casuales y arbitrarias del autor, sino las causales de una sociedad comprimida, copada y deshumanizada. La norma «sin-táctica» es planteada en está afilada historia, trenzada desde las periferias con los hilos del exceso hedónico. Los personajes se desplazan por lugares, historias, autores y canciones en un movimiento cinematográfico dentro de las pupilas alfabéticas de sus lectores, experimentando un constante in crescendo. Haciendo catarsis artística, su autor descarga, toda su crítica a las estructuras y sistemas pre concebidos y aceptados, destrozando los cimientos conservadores del statu quo de la literatura.   ALEJANDRA PESÁNTEZ ESCRITORA QUITEÑA BUENOS AIRES – ARGENTINA

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