Elefante y Saramago

April 15, 2012 - 7:35 am No Comments


Por Miguel Alavalcívar*

Los relojes vienen a lo lejos
Suspirando por un naufragio que quedó,
Las sirvientas envenenan los besos
Del verano que el invierno se llevó.

No tengo santo, más que Saramago y su elefante
Que viene de vengar a la foto del Rey,
Los proxenetas de Roma tan pedantes
Indolentes que firman la ley.

Eres la capa rota del superman a sueldo
El Chelsea Hotel por despertar,
Qué daría yo por aquilatarte los besos
Por plancharte la falda sin remendar.
Por el ojo de la aguja se escapa el deseo,
La porcelana del tiempo y su disfraz.

Alzate me envió un telegrama,
Justo cuando esperaba una carta tuya
Cuando rasca la nariz las alambradas
De Cartagena con la verdad en funda.

Cuenta conmigo para la guerra
Para la fría y la de cama,
La de oficina aún sin querer,
Cierra detrás de ti la puerta
De la espalda,
De las ganas que se oxidan en el neceser.

 

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* Miguel Alavalcívar ha realizado trabajos dentro de la poesía y la narrativa, los mismos que se recogen en sus publicaciones: «Universo paralelo», «Amada Inmortal», «El mundo, contado al revés» y su reciente «Prozac: un libro a cuatro manos». Colabora con Revista Cronopio de Colombia, plasmando su arte por la senda del pensamiento crítico a la sociedad catatónica.   En su última obra, Alavalcívar, descarta la tentación de dramatizar el dolor, omitiendo fingir un viril estoicismo, siendo más bien el solitario y lúdico espectador del mundo multiforme. Cerca de sus manos siempre hay una canción de Sabina, un cigarrillo, y una mujer. Cimarrón y vernáculo, nos presenta su último trabajo. No posee un estilo académico ceremonioso, por el contrario, es sencillo y corto pero no cortado, perspicuo en ocasiones, su lectura es de la más anfetamínica adicción, con personajes que van desde lo abyecto y miserables, no por las circunstancias casuales y arbitrarias del autor, sino las causales de una sociedad comprimida, copada y deshumanizada. La norma «sin-táctica» es planteada en está afilada historia, trenzada desde las periferias con los hilos del exceso hedónico. Los personajes se desplazan por lugares, historias, autores y canciones en un movimiento cinematográfico dentro de las pupilas alfabéticas de sus lectores, experimentando un constante in crescendo. Haciendo catarsis artística, su autor descarga, toda su crítica a las estructuras y sistemas pre concebidos y aceptados, destrozando los cimientos conservadores del statu quo de la literatura.   ALEJANDRA PESÁNTEZ ESCRITORA QUITEÑA BUENOS AIRES – ARGENTINA

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