El tiempo

April 22, 2012 - 2:51 pm No Comments

Por Miguel Alavalcivar*

Desigual como los besos que escapan por más,
Como las faldas con braguetas que preguntan por mí.
Baja el sol, asomado siempre en una chanson
Que rima con quien sea, con mis paisanos de Cronopio en Medellín.

Cortázar fue el Nobel que no conocí
Y Borges la cura contra la ceguera,
Tus piernas de gata que visten botas azules,
Guiñando a los transeúntes de la calle infeliz.
Corazón, no me pongas a prueba, corazón
Que vengo de ultramar buscando un coñac
Para calmar la sed. Madeimoselle, siempre vos tan lunática mujer
Con tus relojes de diapasón quitándole cancha al placer.
Desigual como las piezas de tu ajedrez
Los lunes que vienes y vas a preguntar por el té,
Y el amor que se muere en cada locación
De Cordero, de la espalda, del ruedo de éste matador.

En Cartagena los perros juegan póker fumando cohíba,
Con las medias hasta la rodilla buscando agenda.
Dándole un guiño a la Cuba Castrista,
Soplando aranceles, el tiempo indolente con cremallera.

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Miguel Alavalcívar ha realizado trabajos dentro de la poesía y la narrativa, los mismos que se recogen en sus publicaciones: «Universo paralelo», «Amada Inmortal», «El mundo, contado al revés» y su reciente «Prozac: un libro a cuatro manos». Colabora con Revista Cronopio de Colombia, plasmando su arte por la senda del pensamiento crítico a la sociedad catatónica.   En su última obra, Alavalcívar, descarta la tentación de dramatizar el dolor, omitiendo fingir un viril estoicismo, siendo más bien el solitario y lúdico espectador del mundo multiforme. Cerca de sus manos siempre hay una canción de Sabina, un cigarrillo, y una mujer. Cimarrón y vernáculo, nos presenta su último trabajo. No posee un estilo académico ceremonioso, por el contrario, es sencillo y corto pero no cortado, perspicuo en ocasiones, su lectura es de la más anfetamínica adicción, con personajes que van desde lo abyecto y miserables, no por las circunstancias casuales y arbitrarias del autor, sino las causales de una sociedad comprimida, copada y deshumanizada. La norma «sin-táctica» es planteada en está afilada historia, trenzada desde las periferias con los hilos del exceso hedónico. Los personajes se desplazan por lugares, historias, autores y canciones en un movimiento cinematográfico dentro de las pupilas alfabéticas de sus lectores, experimentando un constante in crescendo. Haciendo catarsis artística, su autor descarga, toda su crítica a las estructuras y sistemas pre concebidos y aceptados, destrozando los cimientos conservadores del statu quo de la literatura.   ALEJANDRA PESÁNTEZ ESCRITORA QUITEÑA BUENOS AIRES – ARGENTINA

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