Lo que quieren las mujeres

May 6, 2012 - 3:57 pm No Comments

Por Miguel Alavalcivar*

Ella no quiso una lluvia de sol,
Un mañana deprimente,
Un contrato a doble corazón,
Un matador sin clientes.

No quiso un beso en la ventana,
Quería una primavera fifí,
Tiempo, relojes, todo sin ganas,
Una noche de viernes con pare de sufrir.
Amigos, el ratón del queso.

Amigos, no me alcanza con eso.
Zaguanes para el pantalón
Visa para el cierre del corazón.

Doménica era desayuno sin café,
Janis Joplin sin heroína,
Incompleta como el martes que se fue
Detrás de un callejón con salida.

Y las embajadas que se abren con saliva
Se deprimen en su espalda,
La mañana siempre fría por los ojos de gata
Prefieren leer Le Monde en la cocina.

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* Miguel Alavalcívar ha realizado trabajos dentro de la poesía y la narrativa, los mismos que se recogen en sus publicaciones: «Universo paralelo», «Amada Inmortal», «El mundo, contado al revés» y su reciente «Prozac: un libro a cuatro manos». Colabora con Revista Cronopio de Colombia, plasmando su arte por la senda del pensamiento crítico a la sociedad catatónica.   En su última obra, Alavalcívar, descarta la tentación de dramatizar el dolor, omitiendo fingir un viril estoicismo, siendo más bien el solitario y lúdico espectador del mundo multiforme. Cerca de sus manos siempre hay una canción de Sabina, un cigarrillo, y una mujer. Cimarrón y vernáculo, nos presenta su último trabajo. No posee un estilo académico ceremonioso, por el contrario, es sencillo y corto pero no cortado, perspicuo en ocasiones, su lectura es de la más anfetamínica adicción, con personajes que van desde lo abyecto y miserables, no por las circunstancias casuales y arbitrarias del autor, sino las causales de una sociedad comprimida, copada y deshumanizada. La norma «sin-táctica» es planteada en está afilada historia, trenzada desde las periferias con los hilos del exceso hedónico. Los personajes se desplazan por lugares, historias, autores y canciones en un movimiento cinematográfico dentro de las pupilas alfabéticas de sus lectores, experimentando un constante in crescendo. Haciendo catarsis artística, su autor descarga, toda su crítica a las estructuras y sistemas pre concebidos y aceptados, destrozando los cimientos conservadores del statu quo de la literatura.   ALEJANDRA PESÁNTEZ ESCRITORA QUITEÑA BUENOS AIRES – ARGENTINA

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