Amores prohibidos

June 3, 2012 - 5:53 pm No Comments

Por Miguel Alavalcivar*
Cuando cae el desvelo por el sueño perdido
Y sabe a frío el climax de la almohada,
Cuando no cabe preguntar si vienen los hijos
Por el apetito perdido, por los amores en latas.

Soñar con Norah Jones y vino blanco
Porque no tengo nada que escribir ni publicar,
Por contar hormigas en el baño
Como poros de piel por dónde sudar.

Amores prohibidos que saben a nada,
A caramelos de vinagre y saldo en contra,
A rimas que cosen cometas en la terraza,
Al frío de noche que calientan los besos de otras.

Queriendo en cada línea poder verte,
Cada whisky que sabe a porcelana,
Los semáforos del tiempo abotonan tu falda,
Resta viajar sólo con la mente, como Julio Verne.

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*Miguel Alavalcívar ha realizado trabajos dentro de la poesía y la narrativa, los mismos que se recogen en sus publicaciones: «Universo paralelo», «Amada Inmortal», «El mundo, contado al revés» y su reciente «Prozac: un libro a cuatro manos». Colabora con Revista Cronopio de Colombia, plasmando su arte por la senda del pensamiento crítico a la sociedad catatónica.   En su última obra, Alavalcívar, descarta la tentación de dramatizar el dolor, omitiendo fingir un viril estoicismo, siendo más bien el solitario y lúdico espectador del mundo multiforme. Cerca de sus manos siempre hay una canción de Sabina, un cigarrillo, y una mujer. Cimarrón y vernáculo, nos presenta su último trabajo. No posee un estilo académico ceremonioso, por el contrario, es sencillo y corto pero no cortado, perspicuo en ocasiones, su lectura es de la más anfetamínica adicción, con personajes que van desde lo abyecto y miserables, no por las circunstancias casuales y arbitrarias del autor, sino las causales de una sociedad comprimida, copada y deshumanizada. La norma «sin-táctica» es planteada en está afilada historia, trenzada desde las periferias con los hilos del exceso hedónico. Los personajes se desplazan por lugares, historias, autores y canciones en un movimiento cinematográfico dentro de las pupilas alfabéticas de sus lectores, experimentando un constante in crescendo. Haciendo catarsis artística, su autor descarga, toda su crítica a las estructuras y sistemas pre concebidos y aceptados, destrozando los cimientos conservadores del statu quo de la literatura.   ALEJANDRA PESÁNTEZ ESCRITORA QUITEÑA BUENOS AIRES – ARGENTINA

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