La genealogía de la moral: Tratado primero

June 27, 2012 - 7:46 am No Comments


Por Ricardo Madrid Builes*

Nietzsche, en La Genealogía de la Moral, hace lo que todo “filósofo” debe realizar, creo yo, y es ir a los cimientos, a la base del concepto. Si de “algo” se quiere hablar se debe conocer ese “algo” no solo por lo que es ahora sino también por lo que fue en sus inicios.

En este tríptico, Nietzsche analiza de manera espléndida diferentes factores de la moral establecida, y busca así ir más allá de lo establecido, como es costumbre en él. Me remito a palabras de él: “Yo deseo la verdad, toda la verdad, incluso la verdad simple, áspera, fea, repugnante, no-cristiana, no-moral… Pues existen verdades tales”

En el tratado primero, escrito en 1887, en Sils-María, él analiza qué es «bueno» y qué es «malo» («malvado»), y la única manera que encuentra es examinando dichos vocablos desde su genealogía, partiendo de allí y viajando hasta su posterior cambio.

Las palabras, significantes, sufren la metamorfosis de su significado, que a ciencia cierta es el cambio de la suma de significantes; pero ¿qué significan estas palabras? ¿cuál es su metamorfosis conceptual? Estas son las respuestas que Nietzsche intenta responder en este tratado inicial.

En el análisis del vocablo [schlecht] «malo», Nietzsche expone su significado inicial: Hombre vulgar, plebeyo, el simple. En esta época se consideraba el [gult] bueno al noble, al guerrero, al valiente, antítesis del «malo».

Ahora bien, según lo dicho antes, ser «bueno» o «malo» dependía del azar y no de los hechos concretos, se nace schlecht o se nace gult, los actos no interesan, ¡qué osadía! ¡qué error!. Aunque si bien en esta época no había juicios valorativos, simplemente era una distinción no-simbólica, aunque no tocara la realidad.

Luego, con la aparición del judaísmo, se da lo que él llama la “transvaloración de los valores”, la metamorfosis conceptual de lo bueno y lo malo. Para el judaísmo (y posteriormente para el cristianismo), el noble (bueno) se considerará irrefutablemente como el ser-malvado (böse), como el injusto y la persona que sufrirá; entonces, por el contrario, el humilde, el plebeyo será considerado como el [glut] bueno-

Así el judaísmo impondrá un deber-ser, un modelo-de-hombre, convirtiéndose así en un ideal, imponiendo a ese hombre-superior (glut) por encima del resto de los hombres (de-los-malvados). Es así como el insurrecto, plebeyo, pasa a ser tirano y convertirse en ideal-de-la-sociedad. Con esto Nietzsche afirma que el judaísmo no es la religión del amor, sino la religión del odio, aversión hacia los nobles.

Yo consideraré al ser-bueno como el hombre que no atenta contra la libertad del Otro, siendo el otro sujeto único de la sociedad en la que él habita y no objeto del mundo que el hombre cree como única realidad. Todo hombre que atente contra la vida de otro no debe ser considerado bueno.

¡Qué osado es el hombre! Se cree capaz de nombrar las cosas, de darle juicios valorativos y morales a los hombres y a las acciones, mientras la realidad lo aplasta y le dice lo erróneo que está. Yo también cometí ese error, pero es la única manera de nominar las cosas, o es la única que yo considero factible.

________
*Ricardo Builes Madrid es estudiante de Comunicación y Social y Periodismo de la Universidad Pontificia Bolivariana (Medellín, Colombia).

Comentar