Un destino no es un lugar, sino un estado de ánimo

July 29, 2012 - 8:49 pm No Comments

Por Joan Unsicker*

Cada año millones de personas se van de vacaciones a diversos lugares alrededor del mundo. Aunque cada persona tiene  razones diferentes para viajar, en general, la gente puede ser clasificada en dos grupos: los turistas y los viajeros. Las dos categorías comparten algunos atributos, pero son diferentes cuando se trata de buscar definiciones.

Es difícil definir cada tipo de persona, no obstante, se podría decir que un turista quiere que el destino sea un lugar cómodo —sentirse en casa— mientras que un viajero busca la novedad y la aventura. La diferencia entre los dos grupos tiene más que ver con el estado de ánimo de la persona más que con sus acciones.

La manera en la que una persona percibe el destino y su razón para estar en ese lugar, determinan sus acciones, que a su vez determinan si esté un turista o un viajero. A continuación, algunas de las semejanzas y las diferencias entre las dos definiciones.

Para distinguir mejor entre los dos grupos, vamos a empezar con algunas semejanzas que comparten ambos grupos. Al viajar, todo el mundo usa los mismos modos de transporte, es decir, aviones, trenes, coches, autobuses y cruceros. También, en gran parte, hacen sus planes con cuidado: cancelan el periódico y el correo, apagan las luces y cierran las puertas de sus casas. Además, la mayoría de personas tiene en cuenta el clima al destino y empaca las cosas adecuadas. Finalmente, ambos grupos están emocionados por el viaje que emprenden y al regresar traen  recuerdos a sus familias y amigos para compartir su experiencia.

Por otro lado, hay varias diferencias entre los grupos, y es en estas diferencias que se puede empezar dar en el estado de ánimo que distingue un turista de un viajero. Por ejemplo, en contraste con un viajero, un turista tiene un plan y un horario definidos. Es decir, quiere que sepa exactamente donde y cuando todo ocurrirá. No está cómodo con una sorpresa. En cambio, el viajero tiene un plan, pero no cree que sea necesario tener un horario. Lo que pasa, pasa. Además de esta diferencia, cuando se recoge la maleta de un viajero se da cuenta de que es ligera; pero la de un turista pesa mucho. Quizás la razón es porque un viajero, distinto de un turista, esté listo para una sorpresa o una nueva situación, por lo tanto no quiere preocuparse de que el equipaje sea pesado. En cuanto al viaje sí mismo, el turista lo ve como un inconveniente, mientras que el viajero considera que es parte de la aventura.

Se puede resumir las diferencias entre las dos categorías de la siguiente manera: un viajero se va de vacaciones para encontrar las cosas desconocidas, mientras que un turista busca las cosas familiares.

La gente que viaja en el mismo avión o se queda en el mismo hotel a menudo tiene razones diferentes para viajar. Hemos examinado varias semejanzas entre turistas y viajeros, por ejemplo ambos hacen planes similares y están entusiasmados sobre sus viajes. En cuanto a las diferencias, hemos visto que un viajero se enfoca más en la posibilidad de algo nuevo y a menudo quiere ir más allá de las cosas ordinarias, mientras que un turista quiere que todo sea familiar y cómodo.

Afortunadamente, hay oportunidades para todos tipos de personas a viajar y tener las experiencias que desean. Un tipo de persona no es mejor ni peor que el otro. Al fin y al cabo, cada persona escoge el tipo de viaje con el que esté más cómodo.

Ahora bien, es la hora que el lector debe decidir cual tipo es —un turista o un viajero— así que ¡Buen viaje!

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* Joan Unsicker es una reconocida arqueóloga norteamericana radica en Illinois.

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