El deseo del genio

August 1, 2012 - 9:07 pm No Comments

Por Víctor Andrés Olivera*

La pequeña botella de color verde oliva que alojaba al etéreo, aquel afamado ser de diversas fábulas y cuentos, había sido acarreada por las violentas mareas hasta la orilla del mar;  incrustada en la espesa arena, permaneció inmóvil durante varios eones.

Un buen día Octavio, que paseaba a orillas de la playa, la encontró reluciendo a la luz del sol. Atardecía. Octavio observó la botella con cierto intereses, y pensó que tal vez al descorcharla encontraría monedas antiguas o alguna última carta de algún naufrago desahuciado. Desatinó en sus vaticinios: una entidad de humo, una especie de nube gris salió de la botella, y, eufórico, profirió:

—¡Oh, misericordioso usted, mi gran señor!

A pesar de que el etéreo ser carecía de rostro, Octavio, alucinado, creyó ver que se trazaba una inmensa sonrisa sobre éste.

El ente de la botella prosiguió con sus apasionadas exclamaciones:

—¡Las leyendas eran ciertas! ¡Pensé que era mi destino diluirme dentro de tan cruel morada! ¡Oh, genio, concédeme un deseo!

Octavio, que aún se encontraba estupefacto, tuvo que hacer un esfuerzo para no echar a reír.

—Oh, mi estimado —dijo casi sonriendo—, creo que has malentendido los roles. No es así como funcionan las cosas. Se supone que sos vos quien debe cumplir mis deseos.

—¿Cómo podría yo hacer tal cosa? ¡Mi existencia entera se resume a una botella! —Su incierta expresión pareció consternarse— ¡Dime, dime que eres tú el genio!  ¿Cómo sino, fuiste capaz de crear este vasto universo? ¿Quién sino más que tú, aquel quien logró liberarme de mi atroz cautiverio?

—Lo siento, no poseo ningún tipo de magia más que la de remover corchos de botellas extraviadas —dijo Octavio, un tanto apenado. Curioso, le preguntó cuál era su deseo.

—Quiero ser como tú. De carne y huesos —contestó con templanza el ser de neblina.

—Sufrirías. No hay más que penas y miserias en el mundo de los hombres.

—Al menos algo habría. Experimentar cosas es lo que anhelo. ¡Cumple mi deseo, oh gran genio!

—Carezco de tales privilegios —dijo Octavio, consciente de su incapacidad humana.

—¿Es que acaso no hay nada que puedas hacer por mí? —preguntó el etéreo con palabras resignadas.

—Nada —aseveró fríamente Octavio.

Oscurecía y la desolada playa comenzaba a velarse con la tibia luz de la noche. El etéreo y Octavio permanecieron en silencio, uno mirando al cielo y el otro hacia al intenso mar. Así, como en una estática imagen, se consumieron unas cuantas horas.

—¿Podrías hacerme un favor? —preguntó el incorpóreo ser, rompiendo el incómodo y necesario callar.

—Claro, por supuesto —respondió amablemente Octavio—. ¿Qué necesitas?

—Una vez que haya ingresado dentro de la botella, por favor, encórchala y arrójame lejos a las profundidades del mar.

Su sincera voz conmovió a Octavio.

Éste no dijo nada, buscó entre la arena el corcho, buscó la botella y la tapó con sutil delicadeza. La sostuve entre sus brazos, la observó con tristeza, un nudo de angustia lo oprimía por dentro, miró al cielo por primera vez en el día y vio una estrella fugaz perderse en el firmamento; no vaciló, cerró los ojos y, con todas sus fuerzas, arrojó la botella hacia el recóndito mar. El deseo del genio se había cumplido.

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* Víctor Andrés Olivera es redactor de la revista de arte y cultura Gato Blanco. Participante de la antología Mundos en tinieblas Vol. III Cuentos fantásticos y de horror de Ediciones Galmort con el cuento “El Benandanti”.  Finalista del Premio “BIBLIOTECA FIMBA” de narrativa breve 4º Edición 2011 con el cuento “Alea iacta est”; participante de la antología “Boletos para pasear”. Ha publicado en varias revistas: Revista literaria En Sentido Figurado número 4 Mayo/Junio 2011 con el cuento “Mamushka”. Revista literaria Letra Muerta número 5 Abril 2012 con el relato “El séptimo Sello”. Revista literaria El6a de literatura y artes digital con el cuento “Penrose Stairs.” Revista literaria Palabras Malditas con el cuento “Hoja en Blanco”,  Mayo 2012.

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