“LINCOLN” de Steven Spielberg: el maestro del marketing político

January 17, 2013 - 7:01 pm No Comments

lincoln

Por Juan Manuel Zuluaga Robledo*

Hoy tuve el privilegio de ver “Lincoln” del maestro Steven Spielberg. Me encantó: el manejo de cámaras, la fotografía, el montaje. Todo: un guión magistral basado en “Team of Rivals”, obra de Doris Kearns Goodwin.
Desde que tengo uso de razón soy fan de Spielberg: desde que nos puso a soñar con un ser amistoso, cuya silueta acompañada del niño Elliott, quedaba contrastada con la luna, generando un icono del cine. Volaban encantados en una bicicleta. Aún recuerdo cuando vi esa escena a los siete años.

Sabía que el Rey Midas de Hollywood estaba detrás del proyecto de Lincoln desde hace 7 años: y los resultados son excelentes.
Una actuación magistral de Daniel Daw Lewis, merecedora al Oscar a Mejor Actor Principal. Y sobretodo, una reflexión sobre la política: en tiempos de Lincoln también se hacía lobby, y se entretejieron tramas políticas para aprobar la enmienda que suprimió la esclavitud en territorio estadounidense. Toda política supone juegos de poderes, elocuencia; toda política por loable que sea, como lo es la abolición de la esclavitud, supone vender una idea, lo cual demuestra que el viejo leñador, tal como definía Neruda a Lincoln en Canto general, era un mago del marketing político. Cuenta con un reparto de lujo: el ya mencionado Daniel Day Lewis, Sally Field, Tommy Lee Jones, James Spader, entre otros. Y está el equipo de producción de la mayoría de filmes de Spielberg, sus compañeros de toda la vida: John Williams en la música, la impactante fotografía de Janusz Kaminsk y la edición magistral de Michael Kahn.

Más aún, Spielberg tiene la virtud de meter al espectador en una máquina del tiempo: uno se cree el cuento de estar viviendo la guerra de secesión. Uno siente la transpiración de los personajes, siente sus ropas ajadas, siente su aliento; siente el aroma de la capital estadounidense en 1865, antes de que se sembraran sus famosos cerezos, obsequiados por el emperador japonés.

La película te atrapa de principio a fin: tu atención se centra en las piruetas de los colaboradores de Lincoln para aprobar la enmienda. Por último, cuenta con un hermoso clímax, cuando el presidente aguarda sentado con su hijo, de cara a un ventanal de la Casa Blanca, en una escena que de seguro se convertirá en un icono cinematográfico, al igual que ET volando por el bosque, que el tiburón atacando a la pequeña embarcación en la que viaja un joven Richard Dreyfuss; un Oscar Schindler, montado en su caballo, observado atónito cómo los nazis se toman a Cracovia, el pie enorme de un Tiranosaurio Rex que se apoya con fuerza en una isla desconocida, atenta la mirada asustada de Dr Grant y de los nietos del Señor Hammond. O la sombra de un arqueólogo, de sombrero y látigo, proyectada en un bar de mala muerte en el frío Nepal, en busca de su vieja amada. Sus 130 minutos pasan volando y al final te queda un gusto dulce en la boca. El Lincoln de Spielberg es cine en estado puro.

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*Juan Manuel Zuluaga Robledo es Director de www.revistacronopio.com. Es Comunicador Social y Periodista de la Universidad Pontificia Bolivariana, Magíster en Ciencias Políticas de la misma universidad. Actualmente realiza una Maestría en Literatura Latinoamericana en la Illinois State University, donde también es profesor de español. En sus tiempos de estudiante de comunicación, disfrutó contando historias de ciudad en el periódico Contexto de la Facultad de Comunicación Social. Fue practicante del periódico El Tiempo en Medellín y trabajó en el periódico Vivir en El Poblado, medios en los que se desempeñó como un forjador de crónicas y entrevistas, géneros narrativos que le encanta practicar en los ratos de ocio, que también incluye uno que otro cuento y reseña de libros, al calor de un buen café y con la inspiración de los Beatles como música ambiental.

 

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