La naranja a flor de piel

March 15, 2010 - 9:40 am 3 Comments


Por Luis Eduardo Henríquez y Esteban Galeano Gómez*

Por extraño que parezca, actualmente Colombia es un importador neto de aceites esenciales. Los registros que aparecen a la fecha en indicadores del Ministerio de Comercio, Industria y Turismo sobre la “exportación” de aceites corresponden, en realidad, a su comercialización en cuanto a compra y reventa. Allí se observa un buen mercado y por tanto un potencial de ingresos económicos para la nación y su desarrollo.

Y aunque muchos lectores pudieran no saber qué es un aceite esencial, este es bastante común en nuestros alimentos, especialmente en los vegetales. Los aceites esenciales generalmente son mezclas complejas de hasta más de 100 componentes químicos, que pueden ser compuestos alifáticos de bajo peso molecular como alcanos, alcoholes, aldehídos, cetonas, ésteres y ácidos; Monoterpenos; Sesquiterpenos y Fenilpropanos, y son, nada más y nada menos que los responsables del aroma de las plantas y frutas, de los colores exóticos de los vegetales, de la materia prima de la mayor parte de los condimentos, tinturas, saborizantes y fundamentales en la producción farmacéutica.

Afortunadamente, en su gran mayoría, son posibles de extraer, muy versátiles en su uso, poseen variadas propiedades, variados colores y son de olor agradable en muchos de los casos, con los cuales se puede trabajar en la industria cosmética para producción —en masa— de perfumes y aromatizantes, aunque existen algunos de olor relativamente desagradable, como por ejemplo los extraidos del ajo y la cebolla, los cuales contienen compuestos azufrados. Los aceites esenciales se pueden extraer de las muestras vegetales mediante varios métodos como son la “expresión”, la “destilación con vapor de agua”, la “extracción con solventes volátiles”, el “enfleurage” y con “fluidos supercríticos”.

En 2007, se registraron noventa y cinco empresas importadoras de aceites esenciales en Colombia, ubicadas principalmente en Bogotá, Cartagena, y Medellín y de ellas los volúmenes de las importaciones más significativas fueron realizadas por multinacionales ubicadas en el país, como Symrise (23,4%), Firmenich (23,2%) y Cadbury Adams (22,5%), quienes alcanzaron en el mismo año el 69,1% del total de las importaciones de los aceites esenciales de Colombia.

En el caso de la naranja, su aceite esencial, el cual es una mezcla de hidrocarburos terpénicos y compuestos oxigenados que representan en promedio del 1,0 al 2,0% del fruto in natura, además de ser un aditivo alimentario, es un ingrediente para otras industrias, como la farmacéutica, la cosmética, la de fragancias, la química, entre otras. En ese sentido, el aceite esencial de naranja, que figura como el más representativo en cuanto al volumen métrico importado por Colombia —dato abrumador pero alentador—, presenta grandes diferencias en precios. El precio promedio de importación, en los últimos cinco años se ha mantenido alrededor de los 4,5 US por kilogramo neto del aceite importado.

Esta jugosa fruta, según la ciencia, pertenece al grupo taxonómico denominado genéricamente como Citrus, junto con el limón, la lima, la cidra, el “grapefruit” o pomelo, entre otros. Casi todas las variedades de naranja tienen forma redondeada, cáscara fibrosa y pulpa altamente suculenta. En cuanto a la naranja, paralelamente al proceso de producción de jugo, son obtenidos diversos subproductos, tales como los aceites esenciales de los que aquí hablamos, aceite destilado, D-limoneno, esencias aromáticas, pulpa congelada, pulpa seca, “pellets” y alcohol cítrico. En conclusión, es una fruta “multipropósito”.

Y según algunas estadísticas en torno a esta apetecida fruta, el rendimiento medio de los subproductos de naranja es del 44,81% de jugo concentrado, 2,67% de células congeladas, 1,79% de aceites esenciales, 0,92% D-Limoneno, 0,57% líquidos aromáticos y 49,24% de harina. Así que de ella se puede utilizar hasta lo inimaginable… como se dice en la jerga común: realmente “sacarle el jugo”.

Y como si no bastase, las cáscaras, bagazos, membranas, vesículas y semillas son algunos de los residuos del procesamiento agroindustrial de frutas y hortalizas, como el caso de la naranja, generados en gran cantidad, que son subutilizados en la alimentación animal o como fertilizantes en la agricultura.

Y es precisamente allí donde se justifica enormemente el aprovechamiento sostenible de estos aceites esenciales de la naranja. El aumento en la utilización de los subproductos vegetales, debería guiar hacia un uso más eficiente de los recursos y disminuir el impacto ambiental negativo de estos. Actualmente muchas empresas están buscando, como estrategia de utilización de los subproductos generados por la agroindustria de jugos de naranja, el incentivar a los entornos industriales y académicos a propiciar la producción de aceites esenciales con los requerimientos internacionales.

Miremos. Algunos estudios revelan que las frutas cítricas, en cuanto a sus aceites esenciales, poseen efecto protector contra una variedad de cánceres humanos y es de conocimiento general que limones, limas, toronjas y especialmente naranjas sean altas fuentes de vitamina C, folato y fibras. Y, como si fuera poco, se ha observado, además, en laboratorios altamente especializados en cítricos que los monoterpenos presentes en las frutas cítricas son los responsables del combate a enfermedades terminales.

Es bueno destacar, que la gran mayoría de los residuos vegetales contienen cantidades considerables de compuestos de interés para la ciencia y la salud y debido a las exigencias que las recientes legislaciones ambientales están comenzando a efectuar sobre la industria, ésta se ha visto forzada a buscar alternativas de uso para sus residuos. Y es por ello que recientemente se ha observado que la recuperación de compuestos de alto valor es una de las mejores formas para reutilizar los residuos, además de representar interesantes beneficios económicos.

Y aunque Colombia no cuenta con buena experiencia en la obtención de aceites esenciales con destino al mercado nacional e internacional, no deberá ser una excusa para quedarnos con los brazos cruzados y no aprovechar este potencial escondido en la naranja. Deberemos adquirir ventaja con lo ya trabajado, como la gran experiencia que se tiene en la obtención de aceites esenciales de hierbas aromáticas en los departamentos de Cundinamarca, Boyacá, Eje Cafetero, Antioquia y sur del país, para su venta en fresco o como plantas secas para usos culinarios. Parte de la producción se exporta a Estados Unidos y España. He ahí los mercados potenciales de los aceites esenciales de la naranja.

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*Ingenieros forestales.

Por Luis Eduardo Henríquez y Esteban Galeano Gómez*

Por extraño que parezca, actualmente Colombia es un importador neto de aceites esenciales. Los

registros que aparecen a la fecha en indicadores del Ministerio de Comercio, Industria y

Turismo sobre la “exportación” de aceites corresponden, en realidad, a su comercialización en

cuanto a compra y reventa. Allí se observa un buen mercado y por tanto un potencial de ingresos

económicos para la nación y su desarrollo.

Y aunque muchos lectores pudieran no saber qué es un aceite esencial, este es bastante común en

nuestros alimentos, especialmente en los vegetales. Los aceites esenciales generalmente son

mezclas complejas de hasta más de 100 componentes químicos, que pueden ser compuestos

alifáticos de bajo peso molecular como alcanos, alcoholes, aldehídos, cetonas, ésteres y

ácidos; Monoterpenos; Sesquiterpenos y Fenilpropanos, y son, nada más y nada menos que los

responsables del aroma de las plantas y frutas, de los colores exóticos de los vegetales, de la

materia prima de la mayor parte de los condimentos, tinturas, saborizantes y fundamentales en

la producción farmacéutica.

Afortunadamente, en su gran mayoría, son posibles de extraer, muy versátiles en su uso, poseen

variadas propiedades, variados colores y son de olor agradable en muchos de los casos, con los

cuales se puede trabajar en la industria cosmética para producción —en masa— de perfumes y

aromatizantes, aunque existen algunos de olor relativamente desagradable, como por ejemplo los

extraidos del ajo y la cebolla, los cuales contienen compuestos azufrados. Los aceites

esenciales se pueden extraer de las muestras vegetales mediante varios métodos como son la

“expresión”, la “destilación con vapor de agua”, la “extracción con solventes volátiles”, el

“enfleurage” y con “fluidos supercríticos”.

En 2007, se registraron noventa y cinco empresas importadoras de aceites esenciales en

Colombia, ubicadas principalmente en Bogotá, Cartagena, y Medellín y de ellas los volúmenes de

las importaciones más significativas fueron realizadas por multinacionales ubicadas en el país,

como Symrise (23,4%), Firmenich (23,2%) y Cadbury Adams (22,5%), quienes alcanzaron en el mismo

año el 69,1% del total de las importaciones de los aceites esenciales de Colombia.

En el caso de la naranja, su aceite esencial, el cual es una mezcla de hidrocarburos terpénicos

y compuestos oxigenados que representan en promedio del 1,0 al 2,0% del fruto in natura,

además de ser un aditivo alimentario, es un ingrediente para otras industrias, como la

farmacéutica, la cosmética, la de fragancias, la química, entre otras. En ese sentido, el

aceite esencial de naranja, que figura como el más representativo en cuanto al volumen métrico

importado por Colombia —dato abrumador pero alentador—, presenta grandes diferencias en

precios. El precio promedio de importación, en los últimos cinco años se ha mantenido alrededor

de los 4,5 US por kilogramo neto del aceite importado.

Esta jugosa fruta, según la ciencia, pertenece al grupo taxonómico denominado genéricamente

como Citrus, junto con el limón, la lima, la cidra, el “grapefruit” o pomelo, entre otros. Casi

todas las variedades de naranja tienen forma redondeada, cáscara fibrosa y pulpa altamente

suculenta. En cuanto a la naranja, paralelamente al proceso de producción de jugo, son

obtenidos diversos subproductos, tales como los aceites esenciales de los que aquí hablamos,

aceite destilado, D-limoneno, esencias aromáticas, pulpa congelada, pulpa seca, “pellets” y

alcohol cítrico. En conclusión, es una fruta “multipropósito”.

Y según algunas estadísticas en torno a esta apetecida fruta, el rendimiento medio de los

subproductos de naranja es del 44,81% de jugo concentrado, 2,67% de células congeladas, 1,79%

de aceites esenciales, 0,92% D-Limoneno, 0,57% líquidos aromáticos y 49,24% de harina. Así que

de ella se puede utilizar hasta lo inimaginable… como se dice en la jerga común: realmente

“sacarle el jugo”.

Y como si no bastase, las cáscaras, bagazos, membranas, vesículas y semillas son algunos de los

residuos del procesamiento agroindustrial de frutas y hortalizas, como el caso de la naranja,

generados en gran cantidad, que son subutilizados en la alimentación animal o como

fertilizantes en la agricultura.

Y es precisamente allí donde se justifica enormemente el aprovechamiento sostenible de estos

aceites esenciales de la naranja. El aumento en la utilización de los subproductos vegetales,

debería guiar hacia un uso más eficiente de los recursos y disminuir el impacto ambiental

negativo de estos. Actualmente muchas empresas están buscando, como estrategia de utilización

de los subproductos generados por la agroindustria de jugos de naranja, el incentivar a los

entornos industriales y académicos a propiciar la producción de aceites esenciales con los

requerimientos internacionales.

Miremos. Algunos estudios revelan que las frutas cítricas, en cuanto a sus aceites esenciales,

poseen efecto protector contra una variedad de cánceres humanos y es de conocimiento general

que limones, limas, toronjas y especialmente naranjas sean altas fuentes de vitamina C, folato

y fibras. Y, como si fuera poco, se ha observado, además, en laboratorios altamente

especializados en cítricos que los monoterpenos presentes en las frutas cítricas son los

responsables del combate a enfermedades terminales.

Es bueno destacar, que la gran mayoría de los residuos vegetales contienen cantidades

considerables de compuestos de interés para la ciencia y la salud y debido a las exigencias que

las recientes legislaciones ambientales están comenzando a efectuar sobre la industria, ésta se

ha visto forzada a buscar alternativas de uso para sus residuos. Y es por ello que

recientemente se ha observado que la recuperación de compuestos de alto valor es una de las

mejores formas para reutilizar los residuos, además de representar interesantes beneficios

económicos.

Y aunque Colombia no cuenta con buena experiencia en la obtención de aceites esenciales con

destino al mercado nacional e internacional, no deberá ser una excusa para quedarnos con los

brazos cruzados y no aprovechar este potencial escondido en la naranja. Deberemos adquirir

ventaja con lo ya trabajado, como la gran experiencia que se tiene en la obtención de aceites

esenciales de hierbas aromáticas en los departamentos de Cundinamarca, Boyacá, Eje Cafetero,

Antioquia y sur del país, para su venta en fresco o como plantas secas para usos culinarios.

Parte de la producción se exporta a Estados Unidos y España. He ahí los mercados potenciales de

los aceites esenciales de la naranja.

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*Ingenieros forestales.

3 Responses to “La naranja a flor de piel”

  1. Isabel Santamaría Says:

    No sabía nada al respecto. Que pertinente que el ciudadano común pueda conocer sobre las bondades de la naranja, desde el punto de vista científico. Espero la revista cronopio siga promulgando y publicando este tipo de blogs científicos que nos amplían nuestras perspectivas. Att Isabel.

  2. Diana Piñeros Says:

    Les cuento que es imformacion que no muchos poseen, y es verdad la variedad de porductos que se pueden obtener a apartir de la naranja son muchos, En la Universidad Pedagogica Nacional tuvimos la oportunidad de obtener aceite esencial de naraja por arrastre de vapor y posteriormente decantacion con n-hexano, aceite que se utilizo como aditivo aliementario para mejorar el sabor, color y olor de una torta de calaza.

  3. enrique Says:

    estamos interesados en la comercializacion de aceite esencial de naranja y pectina como subproducto.
    jugo de naranja concentrado, aceite esencial de naranja, pulpa congelada, pectina y alcohol citrico.

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