Lo que somos cuando somos la masa

September 4, 2009 - 6:04 pm 3 Comments

nochavez
Por: Juan Andrés Alzate P.

Siempre que participo en una manifestación se me viene a la memoria la lectura de un libro interesantísimo, del Nobel de Literatura Elías Canetti, intitulado “Masa y Poder”. En dicho ensayo literario Canetti se opone en dos aspectos a la teoría freudiana de “Psicología de Masas”, a saber, que la masa está vinculada al poder y no al eros y que la masa no es una “retrogradación a la horda primitiva” sino que hay muchas clases de masas a las que de ningún modo se puede generalizar (quizá Freud se quedó con la imagen de las muchedumbres belicistas y germanófilas previas a la I Guerra Mundial y no se tomó la molestia de adentrarse en el análisis de los fenómenos de masa, cosa que no le resta mérito a su estudio, claro está).

Resulta que este mediodía estuve, como muchos colombianos, participando de la marcha mundial contra Hugo Chávez, actual presidente de Venezuela. Es curioso, motivador hasta la euforia, ver cómo el honor ofendido puede congregar tanta gente. Pero esta masa no se reunió para linchar a nadie, ni para luchar en batalla contra otra masa enemiga, ni menos aún para ir de cacería, no cabe esta clase de masa, este tipo de manifestación, en una reducción primitivista de las muchedumbres.

Tampoco se puede decir que semejante concurrencia de personas hubiera sido movida por un líder –pues no lo fue– o, como dice Freud, por un objeto erótico idealizado. No es el caso de un fenómeno de sugestión masiva, de un sacrificio colectivo por un ideal, inducida por un líder político, no. ¿Qué clase de masa es, entonces, la que conforma estas manifestaciones que de un tiempo para acá congregan y hasta hablan palpablemente sobre el fortalecimiento de la identidad nacional?

El pueblo se siente traicionado por algunos indignos compatriotas suyos vendidos a execrables ideologías, siente su soberanía amenazada, ve peligrar los valores democráticos en los que cree y necesita un acto de catarsis para aliviar esa angustia. Es Colombia, es Venezuela, es cada país amenazado o sometido al temor el que se impacienta, no es el civil a título personal el que se duele, es la nación la que se ofende, definitivamente no hay fenómeno físico más cercano a la metafísica que la masa.

Las consignas y arengas que se oían entrañaban un temor oculto: se adviene la imposición de un cambio que de ningún modo deseamos. ¿Quién en su sano juicio está dispuesto a someterse a una tiranía, al saqueo de sus bienes y a la privación de sus derechos y libertades?

Bien decía Nietzche –a mi juicio una de las mentes más esclarecidas y con mayor visión de futuro de la modernidad– que haber querido invertir valores, o bien los cristianos o bien los marxistas, de ninguna manera es una revolución, es tan solo una reacomodación de la escala de poder, de las clases sociales. Una verdadera revolución, decía, implica la trasvaloración de todos los valores, la creación de nuevos valores, no la inversión del baremo establecido.

No es ninguna revolución aquella que compra la conciencia de los pobres para satanizar y ensañarse contra el resto de la sociedad. Allí no hay ninguna esperanza de libertad, desear que los pobres coman pan para que los ricos pasen hambre no es más que la exhibición del resentimiento y la envidia, esa clase de viles ideales nada tiene que ver con un país decente –que por cierto Colombia ya lo es, y es esa decencia la que queremos salvar–.

Bueno, hasta aquí sólo he descrito el sentimiento que leo haber en el corazón del pueblo colombiano y también mi vivencia del momento de catarsis colectiva que acabo de vivir, pero no he resuelto la pregunta ¿Qué clase de masa es la que se juntó esta tarde en cada ciudad del país y en muchas otras del mundo?

Bien lo he dicho, estas manifestaciones (como aquella que pedía por los concejales secuestrados o aquella que rechazaba las funestas FARC) obedecen a una necesidad de catarsis. Son señal de que somos un país civilizado. Perfectamente podríamos liberar ese malestar por las vías de hecho, podríamos armarnos y hacer una guerra, podríamos convertirnos en una turba iracunda y realizar apaleamientos, pero nada de eso ha sucedido. Por eso no cabe este tipo de agrupaciones en una definición de horda, no es el instinto animal el que las mueve.

Me atrevo a decir que esta clase de movilizaciones, a diferencia, por ejemplo, de las que en aquellos oscuros días de los atentados terroristas en Madrid movieron a toda España, no obedecen sólo a la indignación colectiva (que ciertamente fue el mayor aliciente de esta y sus antecesoras marchas) sino que, además, hay un anticipo al nefasto cambio que no se quiere ver realizar. Es, si se quiere, una masa de inversión anticipada. No se busca una revolución en el sentido nietzscheano de la palabra, pero tampoco se quiere la peligrosa inversión de valores que nos quieren imponer. Se quiere, entonces, una inversión de la inversión para salvar el status quo.

En medio de la euforia hasta yo, que soy tan introvertido, me habría echado mi “discurso veintejuliero” como decimos acá en Colombia refiriéndonos a la fecha de nuestro grito de independencia. Estas masas que salieron a marchar son masas de inversión, son una advertencia a los delincuentes que quieren oprimirlas, son la anticipación, por qué no, de una revuelta contra los agitadores que quieren imponer su resentimiento a los miles de hombres buenos que se ganan el pan con el sudor de su frente en el continente latinoamericano.

3 Responses to “Lo que somos cuando somos la masa”

  1. jorge lewis Says:

    Las masas mediáticas son como las moscas del mercado

    ” Allí no hay ninguna esperanza de libertad, desear que los pobres coman pan para que los ricos pasen hambre no es más que la exhibición del resentimiento y la envidia, esa clase de viles ideales nada tiene que ver con un país decente –que por cierto Colombia ya lo es, y es esa decencia la que queremos salvar–”.

    Interesante este concepto de libertad que presentas….Creo que no se justifica las comodidades de de unos pocos a partir de tantas injusticias con otros…No se trata de envidias entre ricos y pobres y del como se reparten entre sí un pedazo de pan, se trata de EQUIDAD y de convivencia, de que AMBOS tengan posibilidades de vivir y convivir en un país con todas las seguridades, ! todas ! no solo la democrática que no va más allá de ponerle celadores a una ratonera, hablo del derecho a la seguridad a una educación de calidad , a un servicio de salud, al tener empleo, a cultivar y vivir en sus tierras, a la diversidad de pensamientos, de credos.. seguridades que por cierto a las marchas de Facebook poco les interesa, prefieren marchar por el villano mediático de turno y si no lo hay se lo inventan mientras lo fundamental qué?……….Y la decencia y el país decente que dices que es Colombia existe si esos derechos existen para todos, pues decir que somos decentes mientras nos matamos entre nosotros y lo justificamos en las leyes es un verdadero sarcasmo…para finalizar creo que lo que fueron ese día cuándo fueron masa fueron como las moscas del mercado de las que hablaba NIetzche.

    “Espíritu tiene el comediante, pero poca conciencia de espíritu. Cree siempre en aquello
    que mejor le permite llevar a los otros a creer – ¡a creer en él!
    Mañana tendrá una nueva fe, y pasado mañana, otra más nueva. Sentidos rápidos tiene
    el comediante, igual que el pueblo, y presentimientos cambiantes.
    Derribar – eso significa para él: demostrar. Volver loco a uno – eso significa para él:
    convencer. Y la sangre es para él el mejor de los argumentos.”

    Así hablaba Zaratrusta
    Federico Nietzche

  2. John Jairo Says:

    Excelente post, es la realidad del acontecer nacional e internacional con destacados aportes filosóficos en primer plano y el vinculo psicológico del patriotismo enardecido pero civilizado, de un pueblo que busca defender su autonomía, sus derechos, la identidad nacional y un valor fundamentalmente colectivo LA LIBERTAD !!

  3. Carlos Valdés Says:

    Felicidades por una intervención interesante.
    El intelectual, por vocación. oscila entre la pasión y horror por la masa.
    Pasión como bien indicas un Canetti o un Marx.
    Horror mencionas a Freud, un post puso a Nietzsche y agregaremos a Ortega y Gasset, cuando denuncia a La rebelión de las masas.
    Algunos están entre dos mundos como Sartre y Kundera. ¡Sí Kundera en La insoportable levedad del ser con su personaje Franz!

    Mi opinón más a detalle.
    http://carlosvaldesmartin.blogspot.mx/2008/12/intelectuales-pasion-y-horror-por-la.html

    Y felicidades.

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