Salud y Educación: ¿Hacia donde vamos?

May 18, 2011 - 10:25 am 5 Comments


Por Juan Manuel Serrano Gómez*

Ya nos habían alertado sobre manejo que le está dando el actual gobierno a aspectos tan sensibles como la salud y la educación. Hace poco en uno de los informes anuales de la ONU, se reconocieron algunos “avances” dados en los últimos años; sin embargo todavía quedan grandes dudas sobre la manera como nuestra sociedad y en especial el Estado colombiano, invierten y le apuestan a la cobertura y seguridad social.

Por otro lado se evidencia una situación paradójica, cuando se agotan los recursos en calidad, dilema que hasta ahora se ha venido despejando y más aún, cuando nos encontramos con una nueva reforma a la salud sancionada hace poco por el presidente Juan Manuel Santos, la cual supuestamente tiene como objetivo principal hacer que la prestación de servicios de salud sea de calidad, equitativa en condiciones de igualdad, en un marco de sostenibilidad financiera.

En ese sentido, pareciera que el Estado se está dando cuenta que no basta con prestar cobertura en servicios de salud a todos los colombianos. La educación también es importante en cuanto a cobertura se refiere. En materia educativa, se le sigue apostando más a la cobertura que a la calidad. Lanzo esta hipótesis, cuando observo que las nuevas generaciones -de cierta manera- están siendo educadas para recibir conocimientos transitorios y no para un verdadero proyecto de vida que abarque conocimientos técnicos, como también en cultura, valores y principios sociales.

En la actualidad Colombia cuenta un sistema educativo y de salud lamentable, excluyente, vacío, sin pedagogía, “sin recursos”.  El futuro en estos dos rubros se detalla oscuro porque las escuelas donde se educan a los líderes futuros, están cobijadas bajo un régimen mediocre y sin una verdadera formación en pedagogía. Lo anterior tendrá consecuencias significativamente negativas que afectarán el desarrollo de las próximas generaciones, en la configuración de nuevos líderes comunitarios, en la manera de sentir la nación y el Estado.

Por otro parte, también es bueno traer a colación los servicios de asistencia social a los adultos mayores en el país. Los “hogares de retiro” de caridad controlados por el Estado, sufren desfalcos financieros y la atención en muchos casos es pésima. Una sociedad que no vela por la seguridad de sus ancianos es una sociedad sin alma, despiadada.

Lo cierto es que los sistemas educativo y de salud enfrentan ciertas enfermedades indómitas a las que de manera ordenada y conciente –y con una dosis de voluntad política- se le pueden encontrar solución. No obstante, somos conformistas y nos estamos acostumbrando a ver desfilar las victimas y los muertos –camino a los cementerios- que el precario sistema de salud arroja ya sea por la vía de la omisión, la corrupción, la pésima atención y la indolencia. En Colombia, se aplica a la perfección ese principio de mas “fosas comunes” y cárceles y menos centros educativos y hospitales de alta calidad.

La ONU publicó hace poco en un sesudo informe que asegura que cuando un país invierte y expone todo su potencial en educación y salud, el progreso, desarrollo y nivel de vida cambia considerablemente, como ha venido sucediendo en Chile o Brasil, por citar algunos ejemplos.

La salud y la educación -no solo en Colombia sino en todos los países del mundo- deben convertirse en el eje de sostenimiento y funcionamiento de una sociedad. A partir de su óptima implementación, se pueden formar verdaderos ciudadanos entusiastas que busquen forjar su  proyecto de vida a partir de una vocación y no de una imposición.

Desde mediados del siglo XX se ha venido desarrollando el tema del constitucionalismo social, a partir del cual se empieza a brindar mayor importancia a aquellos derechos que suponen garantías sociales y prestaciones materiales. Se pueden evidenciar a partir de la clasificación o generaciones de los derechos fundamentales -algunos van hasta los de tercera generación pero para otros involucran hasta la sexta generación o hasta mas- que cobijan los derechos de los animales o los principios básicos de la bioética.

Ahora bien, para referirnos a salud y educación, nos aproximamos a la segunda generación, en la cual el Estado está obligado a proteger dichos derechos y a brindar las mayores garantías y recursos para que no sean violados.

Por tanto, tanto salud como educación deben ser una prioridad tanto para el legislador y como para el ejecutivo, a la hora de consolidar el desarrollo de políticas publicas eficientes. Lamentablemente en Colombia, el ciudadano se encuentra ahora con que el ejecutivo invierte mucho mas en seguridad que en educación y la salud, según el Presupuesto General de este año. Al juicio anterior se le añade que para el  Estado es mejor subsidiar y dar limosnas que permitir condiciones de desarrollo y de crecimiento sostenible.

Por eso le apuesta primordialmente a la inversión extranjera, las fuerzas militares, el DAS, el Ministerio de Defensa y el Congreso de la República que en primera instancia es el organismo estatal al que mas se le destina presupuesto para su sostenimiento.

Yo soy partidario y le apuesto a un país donde la clave del desarrollo y evolución están estrechamente relacionadas en formar ciudadanos y menos delincuentes.

___________
*Estudiante de cuarto semestre de Derecho en la Universidad Pontificia Bolivariana

5 Responses to “Salud y Educación: ¿Hacia donde vamos?”

  1. ROSAURA MESTIZO Says:

    Gracias por el material, tiene asuntos importantes para analizar; algunos para valorar y otros para discutir.

  2. cindy paola rodriguez Says:

    como haci que colombia tiene un sistema excluyente sin recursos que ofensa mas grande.

  3. cindy paola rodriguez Says:

    y ademas no saben escribir ni resumir un texto por favor en que andamos.???

  4. laudi arias rodriguez Says:

    que no sea tan mentirosa cindy??? por que si hay un resumen y muy buen hecho los felicito

  5. monica pardo Says:

    Cindy la que no sabe escribir es Ud. con es ortografia tan pesima!!!

Comentar