El blanqueo sustentable

May 25, 2011 - 10:39 am No Comments


Por Javier Del Río Ojeda*

Desde hace un cierto tiempo se está desarrollando una tendencia de ser ´cero´ contaminante, o también llamado ´carbono neutral´, que en principio parece bueno. Pero no es tal. Se trata de “compensar” lo que uno contamina, se lo contrarresta con alguna actividad positiva medioambientalmente en otro lugar.

Existen empresas en el mundo (las que incluso están apareciendo en Chile), que mitigan el daño ecológico, plantando árboles. Por ejemplo, si se hace una fiesta, dicha empresa calcula todo el CO2 liberado en ella: aquí entran el consumo de luz, impresión de invitaciones, preparación de alimentos, transporte de los invitados, cuantificar las basuras, etc. Luego esta cantidad de CO2 total es anulada con el hecho de plantar árboles en alguna parte. Otras incluso ofrecen el servicio de recoger y dejar a los invitados en un bus ecológico, ofrecen alimentos tipo naturales, hacen las invitaciones en papel reciclado, se encargan de reciclar o buscar puntos de reciclaje de basuras, entre otras actividades. Por este servicio, obviamente se debe de pagar. En otras escalas son los equivalentes a los bonos de carbono tantas veces escuchados.

Todo lo anterior es matemáticamente posible, pero a la vez es sumamente cínico; sería como hacer un daño a otra persona y luego ir a confesarse, hasta que en el día siguiente se hace lo mismo. Se puede, pero no es correcto. Es mejor no hacer el daño ambiental; es además más barato.

Ahora bien, por otro lado, si todos queremos reparar daños ecológicos plantando árboles, sería imposible físicamente: no hay tanta tierra en este planeta para plantar tantos árboles. Esa premisa no cuadra.  Un auto que consume 600 litros por año, libera aproximadamente 1.5 toneladas de CO2, mientras que un árbol maduro promedio (no uno recién plantado) limpia el equivalente a 20 kilogramos de CO2 al año. Es decir, para 2.000.000 de autos que consumen lo mismo anualmente, se debe de contar con 150 millones  (2000000×1.5/0.020) de árboles por año, para quedar libres de pecado.  A esto hay que sumarle las casas, las fábricas, los aviones: es mucha la polución para depurar.

Es imposible plantar tantos árboles. Es una verdad innegable. Por ello hay personas que están comprando enormes reservas naturales de bosques (donde están los árboles disponibles, no requieren de mantenimiento y la misma naturaleza los cuida). Lo hacen para poder negociar algún día con las empresas o personas que requieren blanquear (o ´verdificar´) su imagen. Incluso estos lugares se podrán arrendar durante los años que sean necesarios, hasta que el arrendador o alguna empresa mejore sus métodos productivos (esta puede estar en cualquier parte del planeta). A dichas industrias les sale caro mejorar su sistema productivo: es mas barato arrendar un blanqueador ecológico.

Obviamente esto no se dará en los procesos industriales, pues se sigue haciendo daño. Lo que es peor, habrá partes muy limpias en el planeta (pocas y en donde casi nadie vivirá) y otras vastas regiones se caracterizarán por sus graves problemas ambientales (la mayoría de la población mundial vivirá en ellas). Es un negocio nuevo que surge en la actualidad; no obstante es pertinente destacar que algunas áreas verdes naturales -pulmones verdes-  al fin podrán estar a salvo de la destrucción humana.

*Javier Del Río Ojeda es arquitecto de la Pontificia Universidad Católica de Chile, 1981. Master en Arquitectura y Conservación de Energía, Architectural Association School of Architecture, 1985. Se ha desempeñado como profesor en los cursos de Edificación, Técnicas Avanzadas, Talleres de Ejercitación y Aulas Temáticas de Titulación. Fue Secretario Académico de la Escuela de Arquitectura PUC entre 1987 y 1991 y Jefe del Grupo de Trabajo Área de Tecnología de Arquitectura entre 1998 y 2000. Entre los años 2000 y 2002 fue Coordinador del proyecto ALURE del Instituto de la Construcción para la elaboración de normativa de ahorro de energía en vivienda en Chile. En el año 2003 obtuvo el premio Nacional de Tecnología en Arquitectura “Fermín Vivaceta”, otorgado por el Colegio de Arquitectos de Chile. Actualmente se desempeña como profesor de la Escuela de Arquitectura PUC encargado del Programa de Diplomado en Arquitectura Sustentable y como profesor del curso Técnicas Avanzadas y del Taller de Ejercitación.

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